28 sept 2009
26 sept 2009
En su cumpleaños, se abre la Fundación Benedetti

18 sept 2009
San Cosme y San Damian

14 sept 2009
Nacho Vegas

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Siempre que estoy en Wilshire o Sunset durante la hora del almuerzo trato de establecer contacto visual con el conductor del coche que tengo más cerca, atrapado por el tráfico. Cuando esto no sucede, y habitualmente no sucede, me vuelvo a poner las gafas de sol y avanzo lentamente con el coche. Cuando entro en Sunset paso junto al cartel que vi esta misma mañana y que dice: “Desaparezca aquí”, y luego aparto la vista y trato de quitarme esa frase de la mente.
Menos que cero, Bret Easton Ellis.
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Parafraseando a Melville, si bien la melodía de las canciones de Nacho Vegas parecen hechas en el amor, sus letras fueron creadas en el horror. En el último disco, El Manifiesto Desastre, Nacho Vegas intenta engañarnos con melodías alegres ─es el caso de Crujidos o Mondúber─ mientras nos cuenta las desgracias del desastre humano, piensa en mí como si me quisieras. Porque este disco no es un manifiesto comunista, es un siniestro, un desastre manifiesto y a todos nos sorprende que, en sus conciertos, el público se sepa las letras de sus canciones tan largas, complejas y sin estribillo. Y no se equivoquen. Mi primer concierto de Nacho Vegas, fui con unas personas que, por entonces eran mis amigos. Ahora no lo son, obviamente. Vimos a Nacho Vegas y yo absorbía literatura por los poros y música por los oídos, estaba en un estado similar al de la droga más dulce ─si es que de verdad existe y no tiene ese amargor del día siguiente, con la nariz sangrando─ cuando una de esas personas preguntó a otra persona, “si has pagado 14€ por ver este concierto, ¿cuánto hubieras pagado por no tener que verlo?” A la mañana siguiente a alguien le sangró la nariz, pero gracias a la violencia. Vamos bien, dije vamos bien, pero podemos ir aún mejor.
Las canciones de Nacho Vegas son así porque a él le gustan así. Parece que ha trasladado lo mejor del folk americano, él escucha canciones que cuentan historias, así que cuenta historias en sus canciones. Como sucede con Canción de Isabel, esa canción que no pasa desapercibida pero nadie sabe decir en qué disco está exactamente. Es normal escuchar a alguien en los conciertos de Nacho Vegas gritar ISABEL, ISABEL, ISABEL. No sé como sonará en directo pero soñé mil veces con escuchársela cantar sobre un escenario, anoche. Empieza con una guitarra perdida y después BOOM, tambores, tambores, tambores y me dicen ya te volveremos a llamar. La canción es sencilla y compleja a la vez, para mí es tan importante como el Apocalipsis a las Noticias de las 3, repite todo el rato la misma melodía, cuenta una historia que requiere quince capítulos de la mejor telenovela venezolana. Por eso no la canta en directo, porque igual en la versión en directo se confunde de letra y la historia acaba bien.
Cosas del directo. Hace un par de años Nacho Vegas cantó en Gijón y empezó a tocar la canción de “nuevos planes, idénticas estrategias” pero casi se muere al empezar a cantar, la banda paró en seco, se hizo el silencio, nadie respiró, Nacho Vegas se quedó sin aire, volvió a abrir los ojos, respiró y dijo: es una noche demasiado triste para tocar esta canción. Y empezó a tocar otra cosa. Esa canción es maravillosa porque es capaz de hablar en apenas cinco minutos del Carrefour, del tiempo meteorológico, de los aeropuertos, del gobierno, de los peinados de las mujeres, de Chernobil y todo tiene sentido. CANCIÓN TRISTE LA DE OCHO Y MEDIO. Pocas veces habla Nacho de Madrid, pocas. Y cuando habla, habla mal. Esa ciudad es un vertedero humano, está tan lleno de mierda que nos encanta removerla, con la esperanza de encontrar el diamante. Esa canción habla de una gotera y de lo mucho que te echo de menos pero ya no creo en ti. Eres una zorra y no voy a perder un minuto más en ti. De hecho, que sepas que ahora que te oigo llorar / en lugar de ir hacia ti / me vuelvo a anestesiar / y me limito a subir el volumen del televisor. Y qué me dices de Cerca del Cielo (la canción de Juanito Oiarzábal) y al final conseguí completar los catorce ochomiles y aún me sobró tiempo para gritarle a los astros / “Ved lo que soy” / y que el resto no es más / que guijarros que caen al vacío. ¿Qué quiere decir Nacho Vegas con esto? Esto es literatura y le ha puesto un poco de música para disimular. Recuerdo el verano del 2008, hace tantísimos años, era julio y era sábado, Berlín y yo estábamos en la calle a las afueras de Madrid, cuatro de la mañana y las dos gritando, que no cantando, esta canción con dos guitarras. Hasta que nos echaron de allí.
Y qué hizo con Christina Rosenvinge. En una ocasión, en una entrevista en no sé qué canal de mierda español, les preguntaron sobre los duetos al (valga la redundancia) dueto y a Nacho le preguntaron ¿con quién crees que le gustaría hacer un dueto a Christina? Y él respondió: con Ray Loriga.
No sé qué pensará Jorge-Ray de todo esto, sólo sé que lleva su nombre tatuado en el antebrazo derecho pero que tiene las letras al revés, como si fuera un espejo, como si se le hubiera caído el cielo encima y un espejo hubiera estallado en mil pedazos. No, Ray. no debiste irte con esa modelo de mierda. No sabe leer. Un verano fatal, o como después de una primavera en calma siempre le sucede un verano fatal. Ahora es verano en el hemisferio norte, cuarenta grados a la sombra, como poco a poco me voy empezando a encoger. No sé si fue antes la música o la letra, si la colaboración musical o el sexo sin condón. Sé que Nacho Vegas le escribió un correo electrónico a Christina hace años, que Christina se acababa de crear esa dirección de correo electrónico y que años después los vieron de la mano yendo a los cines Ideal, en la plaza Jacinto Benavente de Madrid.
En cuanto a Enrique Bunbury… Enrique no necesitaba hacer el MAGNÍFICO disco que grabó con Nacho pero quizá Nacho SÍ lo necesitaba para demostrarle al público que sabía hacerlo bastante bien. Días extraños o la canción perfecta. (también el título de un libro de Ray Loriga, llamémosle libro y no novela a esa maldita recopilación de palabras). Justo antes de eso, Bunbury se había largado a Cuba y escribía postales desde el frente y en una de ellas escribió la letra de no fue bueno, pero fue lo mejor una canción que no tiene nada que ver con Nacho Vegas pero me encanta y tenía que decirlo. Bravo, es un disco redondo. Bravo, permíteme aplaudir por tu forma de herir mis sentimientos. Maldita sea, Nacho Vegas. ¿Cómo lo haces tan bien? Dime que drogas tomas, con quién te acuestas, qué desayunas a las cinco de la tarde.
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Porque Nacho Vegas es un tipo sencillo. Es buena persona, viste siempre muy elegante, no tiene hijos, va engordando a medida que se aleja de la droga y antes estaba muy gordo pero ya está adelgazando, si en algo cree, es en el Sporting de Gijón, fuma Winston, su novia es nórdica, le gusta beber Johnny Walker y tomar té. Lee mucho, muchísimo, le encanta Bret Easton Ellis, sabe pronunciar el nombre de Townes Van Zandt y podemos verle fácilmente en un concierto de M.Ward. Sin embargo, resulta imposible saber cuanta heroína sería necesaria para acabar con él: puede que se meta tres gramos y siga hablando de Moby Dick sin parar, puede que respire cerca de una cuchara para que esté al borde de la sobredosis mortal. Él asegura que la heroína no es lo peor, lo peor es la cocaína cuando te la metes por vena y no por la nariz. El nombre de Nacho Vegas va a acompañado de nombres propios como infelicidad, sobredosis, etc. Y es que Nacho, por culpa de las drogas, ha hecho mucho daño. En Morir o Matar, la última canción de “El Manifiestro Desastre”, cuenta un ejemplo: “y emprendiste así tu huída / y yo corrí a mi habitación / y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón / y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel / por favor entiende que algo no funciona en mí muy bien / y al otro lado te oí llorar / y yo seguí y no colgué / y me suplicaste “déjame de una vez, déjame de una vez”.Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas.
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10 sept 2009
Morir o matar

Te sentaste justo al borde del sofá.
como si algo allí te fuera a morder.
Dijiste: “Hay cosas que tenemos que aprender,yo a mentir y tú a decirme la verdad,
yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad,
tú a morir y yo a matar”.
Y después se hizo el silencio
y el silencio fue a parara una especie de pesada y repartida soledad,
y la soledad dio paso a un terror que hacia el final
nos mostró un mundo del que ninguno quisimos hablar.
Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor,
comenzaba en el silencio, continuaba en el terror,y otra vez de allí al silencio.
Dime, ¿para qué hablarde lo que pudo haber sido y de lo que jamás será,
tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?Si, en fin, se trata de morir o de matar.
Así que, si aún andas por aquí,y alguien vuelve a prometerte amor,
con dinero, encanto y alguna canción,por favor, prepárate para huir.
Vete lejos y limítate a observaresta escena tan vulgar.
Conoció a unas cien mujeres y a cincuenta enamoró,
conoció a otros tantos hombres y con tantos se acostó,
y fundió todo el dinero
y la gente se cansóde escuchar noche tras noche la misma triste canción.
Y ahora ve que el universo es un lugar vacío y cruel,
cuando no hay nada mayor que su necesidad en él.
Y encendiendo un cigarrillo se comienza a torturar
y habrá cerca alguien gritándole “hágase tu voluntad”
y él “la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás”.
De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.
Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir,
dijo “uno es el asesino y el otro el que va a morir”.
Y salimos de allí y me miraste asustada y el miedo sonó en tu voz:
“Antes de que tú me mates, prefiero matarme yo”.
Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación
y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón.
Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:“
Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien”.
Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué,y me suplicaste: “
Déjame de una vez, déjame de una vez”.
Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas,
y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:“
Nuestras almas no conocen el reposo, vida mía,
pero si hay algo que es cierto es que te quiero un mundo entero,
con su belleza y su fealdad.
¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más que, amor mío,
de morir o de matar, de morir o matar?”
Moriré, moriré, moriré...moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré...moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.
Una carta de mujer

5 sept 2009
El Confiteor del Artista

¡Gran delicia la de ahogar la mirada en la inmensidad del cielo y del mar! La soledad, el silencio, la incomparable castidad del azul, la pequeña vela que se estremece en el horizonte, y que por su pequeñez y su aislamiento imita mi irremediable existencia, la melodía monótona del oleaje; todas esas cosas piensan por mí, o yo pienso por ellas (¡pues en la grandeza de la meditación, el yo se pierde rápido!); esas cosas piensan, digo, pero musical y pintorescamente, sin argucias, sin silogismos, sin deducciones.
No obstante, esas ideas, ya salgan de mí o broten de las cosas, se toman bien pronto demasiado intensas. La energía dentro dé la voluptuosidad crea un malestar y un sufrimiento positivos. Mis nervios demasiado tensos sólo producen ya vibraciones dolorosas y chillonas.
Y ahora, la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez. Me sublevan la insensibilidad del mar, la inmutabilidad del espectáculo ...
¿Habrá que sufrir eternamente, o eternamente huir de lo bello? ¡Déjame, Naturaleza, hechicera sin piedad; rival siempre victoriosa! ¡Cesa de tentarme, en mis deseos y en mi orgullo! El estudio de la belleza es un duelo en el que el artista grita de espanto antes de ser vencido.
2 sept 2009
Lo nuevo de Saramago
José Saramago vuelve a ocuparse de la religión en Caín, su nueva novela, que se publicará en octubre, en la que redime a su protagonista del asesinato de Abel y señala a Dios "como el autor intelectual al despreciar el sacrificio que Caín le había ofrecido". Su editor en portugués, Zeferino Coelho, la llevará a la Feria del Libro de Frankfurt el próximo octubre y a finales de ese mes estará en las librerías de Portugal, América Latina y España, aquí también en catalán. Será en Lisboa, en su presentación mundial, donde el Nobel hable por primera vez de su nuevo libro, pero desde su casa de Lanzarote, donde pasa el verano y ya prepara las maletas para volver a Lisboa, explicó a la agencia EFE a través del correo electrónico que lo que nos ha querido decir con Caín es que "Dios no es de fiar. ¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?".Casi veinte años después de su discutido libro El evangelio según Jesucristo, que fue vetado por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura, el Nobel luso hace un irreverente, irónico y mordaz recorrido por diversos pasajes de la Biblia pero no teme que vuelvan a crucificarle. "Algunos tal vez lo harán -explica Saramago-, pero el espectáculo será menos interesante. El Dios de los cristianos no es ese Jehová. Es más, los católicos no leen el Antiguo Testamento. Si los judíos reaccionan no me sorprenderé. Ya estoy habituado. Pero me resulta difícil comprender cómo el pueblo judío ha hecho del Antiguo Testamento su libro sagrado. Eso es un chorro de absurdos que un hombre solo sería incapaz de inventar. Fueron necesarias generaciones y generaciones para producir ese engendro". JoNiega que la cercanía de la muerte, hace ahora un año debido a su enfermedad, le hiciera pensar más en Dios. "Tengo asumido que Dios no existe, por tanto no tuve que llamarlo en la gravísima situación en que me encontraba. Y si lo llamara, si de pronto él apareciera, ¿qué tendría que decirle o pedirle, que me prolongase la vida?" Y continúa Saramago: "Moriremos cuando tengamos que morir. A mí me salvaron los médicos, me salvó Pilar (su esposa y traductora), me salvó el excelente corazón que tengo, a pesar de la edad. Lo demás es literatura, y de la peor". Hace un año, el escritor sorprendió a sus lectores por la ironía y el humor que destilan de las páginas de El viaje del elefante y ahora vuelve a las andadas con Caín. Para él es un misterio. Y reflexiona: "No fue deliberado ni premeditado, la ironía y el humor aparecen en las primeras líneas de ambos libros. Podía haberlo contrariado e imprimirle un tono solemne a la narrativa, pero lo que está me vino ofrecido en una bandeja de plata, sería una estupidez rechazarlo". El escritor empezó a pensar en Caín hace muchos años, pero se puso a escribirlo en diciembre de 2008 y lo terminó en menos de cuatro meses. "Estaba en una especie de trance. Nunca me había sucedido, por lo menos con esta intensidad, con esta fuerza", rememora para Efe. Saramago, que una vez escribió que "somos cuentos de cuentos contando cuentos, nada" y así sigue viéndose, escribe más y más rápido que nunca (tres libros en un año), quizás como la mejor manera de seguir vivo. "Es verdad. Tal vez la analogía perfecta sea la de la vela que lanza una llama más alta en el momento en que va a apagarse. De todos modos, no se preocupen, no pienso apagarme tan pronto", sentencia. En su blog (blog.josesaramago.org) aparece hoy el anuncio de la nueva novela y una carta de la presidenta de la Fundación Saramago, Pilar del Río, en la que anuncia a los lectores del Nobel que este Caín no les dejará indiferentes.
1 sept 2009
Corazón Coraza
porque eres mía
porque tú siempre existes dondequiera
