27 dic 2009
21 nov 2009
Dickens y su "Cuento de Navidad". Se exhibe el manuscrito original

Charles Dickens está de moda en América. Hace tres semanas se estrenó la versión cinematográfica y 3D de «Cuento de Navidad», («A Christmas Carol») dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Jim Carrey, y ayer se inauguró en la Morgan Library de Nueva York una lujosa exposición del manuscrito original de Dickens. La alta cultura y el entertainment se dan la mano para honrar al maestro británico. A quien por cierto se atribuye haber revivido la celebración en su país de la Navidad, que había llegado a estar prohibida en tiempos de Oliver Cromwell.
Dickens escribió esta novela corta en 1843 y lo hizo de un tirón. Hay quien la define como una «obra maestra instantánea», fruto de una escritura galopante, inspirada y característicamente eficaz. El autor da rienda suelta a sus tétricas visiones de la sociedad proletaria de la Revolución Industrial, con su negro trasfondo de bajas pasiones y de miseria, cebándose como es natural en los más débiles: los niños.
Poner todo eso en un fuerte contexto emotivo era el gran talento de Dickens. El protagonista de «Cuento de Navidad», Ebenezer Scrooge, es la versión victoriana de un moderno alcohólico del trabajo, pero con todas las «gracias» puestas del revés: es huraño, es estremecedoramente tacaño y nadie le aguanta ni le quiere. Aunque poco que le importa a él, insensible a todo el sufrimiento que hay a su alrededor, por ejemplo en casa de su empleado Bob Cratchit, que tiene a su pequeño hijo enfermo.
El cuento es la historia de la espectacular mutación moral de Scrooge, para nada espontánea. Es más bien el resultado de la visita de una serie de conminatorios espíritus navideños, el último de los cuales, casi a la manera del ángel de «Qué bello es vivir», muestra a Scrooge qué futuro le espera si no cambia. Aterrado, éste hace propósito de enmienda -nótese que por miedo a la muerte, no porque se le ablande el corazón- y se transforma en una persona mucho más agradable y generosa. Puede que incluso mucho más feliz.
Este encantador milagro navideño emocionó a muchísima gente en 1843 y lo sigue haciendo ahora. Pero ese es más bien el negociado de la película. En la Morgan Library buscan una aproximación más virtuosa y académica. Exhiben el manuscrito para que el público se familiarice con las intimidades de la escritura de Dickens, no por rauda menos interesante. Al contrario, el texto está repleto de exigentes anotaciones y modificaciones.
La Morgan es muy aficionada a deleitar a su público fiel con manuscritos -ahora mismo se exhiben también algunos de William Blake y de Jane Austen- que te transportan a un tiempo en que el ordenador era impensable. Con lo cual queda constancia del sufrimiento del escritor para escribir. En este caso, más que sufrimiento, se aprecian ganas de acabar pronto, pero de ninguna manera rebajando el nivel. Son frecuentes las revisiones «rápidas y confiadas», según los conservadores de la Morgan Library, situada en la antigua residencia de Pierpont Morgan. Fue él quien adquirió el manuscrito de Dickens en 1890. Lo obtuvo de un asesor jurídico del escritor al que este se lo había ofrecido como regalo, encuadernado en bella piel encarnada.
La «rapidez y la confianza» que los expertos de la Morgan detectan en el pulso del manuscrito llevan a modificaciones que buscan un texto «más vívido» y un impacto de lectura «más inmediato». Dickens pule una y otra vez su lenguaje buscando las formas verbales más activas y las expresiones más concisas. Se busca decir lo máximo con las mínimas palabras posibles
Dickens escribió esta novela corta en 1843 y lo hizo de un tirón. Hay quien la define como una «obra maestra instantánea», fruto de una escritura galopante, inspirada y característicamente eficaz. El autor da rienda suelta a sus tétricas visiones de la sociedad proletaria de la Revolución Industrial, con su negro trasfondo de bajas pasiones y de miseria, cebándose como es natural en los más débiles: los niños.
Poner todo eso en un fuerte contexto emotivo era el gran talento de Dickens. El protagonista de «Cuento de Navidad», Ebenezer Scrooge, es la versión victoriana de un moderno alcohólico del trabajo, pero con todas las «gracias» puestas del revés: es huraño, es estremecedoramente tacaño y nadie le aguanta ni le quiere. Aunque poco que le importa a él, insensible a todo el sufrimiento que hay a su alrededor, por ejemplo en casa de su empleado Bob Cratchit, que tiene a su pequeño hijo enfermo.
El cuento es la historia de la espectacular mutación moral de Scrooge, para nada espontánea. Es más bien el resultado de la visita de una serie de conminatorios espíritus navideños, el último de los cuales, casi a la manera del ángel de «Qué bello es vivir», muestra a Scrooge qué futuro le espera si no cambia. Aterrado, éste hace propósito de enmienda -nótese que por miedo a la muerte, no porque se le ablande el corazón- y se transforma en una persona mucho más agradable y generosa. Puede que incluso mucho más feliz.
Este encantador milagro navideño emocionó a muchísima gente en 1843 y lo sigue haciendo ahora. Pero ese es más bien el negociado de la película. En la Morgan Library buscan una aproximación más virtuosa y académica. Exhiben el manuscrito para que el público se familiarice con las intimidades de la escritura de Dickens, no por rauda menos interesante. Al contrario, el texto está repleto de exigentes anotaciones y modificaciones.
La Morgan es muy aficionada a deleitar a su público fiel con manuscritos -ahora mismo se exhiben también algunos de William Blake y de Jane Austen- que te transportan a un tiempo en que el ordenador era impensable. Con lo cual queda constancia del sufrimiento del escritor para escribir. En este caso, más que sufrimiento, se aprecian ganas de acabar pronto, pero de ninguna manera rebajando el nivel. Son frecuentes las revisiones «rápidas y confiadas», según los conservadores de la Morgan Library, situada en la antigua residencia de Pierpont Morgan. Fue él quien adquirió el manuscrito de Dickens en 1890. Lo obtuvo de un asesor jurídico del escritor al que este se lo había ofrecido como regalo, encuadernado en bella piel encarnada.
La «rapidez y la confianza» que los expertos de la Morgan detectan en el pulso del manuscrito llevan a modificaciones que buscan un texto «más vívido» y un impacto de lectura «más inmediato». Dickens pule una y otra vez su lenguaje buscando las formas verbales más activas y las expresiones más concisas. Se busca decir lo máximo con las mínimas palabras posibles
17 nov 2009
Poesias para chicos, de un grande (Rafael Alberti)

ME DIGO Y ME RETEDIGO
Te digo y me retedigo.
¡Qué tonto!
Ya te lo has tirado todo.
Y ya no tienes amigo,
por tonto. Que aquel amigo
tan sólo iba contigo
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Y ya nadie te hace caso,
ni tu novia, ni tu hermano,
ni la hermana de tu amigo,
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Me digo y me lo redigo...
¡Qué tonto!
Ya te lo has tirado todo.
Y ya no tienes amigo,
por tonto. Que aquel amigo
tan sólo iba contigo
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Y ya nadie te hace caso,
ni tu novia, ni tu hermano,
ni la hermana de tu amigo,
porque eres tonto.
¡Qué tonto!
Me digo y me lo redigo...
VAIVEN
Por la tarde, ya al subir;
por la noche, ya al bajar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
¿ Es azul, tarde delante?
¿Es lila, noche detrás?
Yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Si el pájaro serio canta
que es azul su azulear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Si el mirlo liliburlero,
que es lila su lilear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Ya nieve azul a la ida,
nieve lila al retornar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
por la noche, ya al bajar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
¿ Es azul, tarde delante?
¿Es lila, noche detrás?
Yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Si el pájaro serio canta
que es azul su azulear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Si el mirlo liliburlero,
que es lila su lilear;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
Ya nieve azul a la ida,
nieve lila al retornar;
yo quiero pisar la nieve
azul del jacarandá.
SE DESPERTO UNA MAÑANA
Se despertó una mañana.
Soy la yerba,
llena de agua.
Me llamo yerba. Si crezco,
puedo llamarme cabello.
Me llamo yerba. Si salto,
puedo ser rumor de árbol.
Si grito, puedo ser pájaro.
Si vuelo...
(Hubo temblores de yerba
aquella noche en el cielo.
Soy la yerba,
llena de agua.
Me llamo yerba. Si crezco,
puedo llamarme cabello.
Me llamo yerba. Si salto,
puedo ser rumor de árbol.
Si grito, puedo ser pájaro.
Si vuelo...
(Hubo temblores de yerba
aquella noche en el cielo.
4 oct 2009
Sinceramente tuyo

No escojas solo una parte
tomame como me doy
entero y tal como soy
No vayas a equivocarte
Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasion
Preferiria con el tiempo
reconocerme sin rubor
Cuentale a tu corazon
que existe siempre una razon
escondida en cada gesto
del derechoy del reves
uno solo es lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio
Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahi
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningun lado
No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien
Ni que me suba a un taburete
si quieres probare a crecer
Cuentale a tu corazon
que existe siempre una razon
escondida en cada gesto
Del derecho y del reves
uno es siempre lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio
28 sept 2009
26 sept 2009
En su cumpleaños, se abre la Fundación Benedetti

Hoy, día en el que Mario Benedetti cumpliría 89 años, se presenta oficialmente en Montevideo la Fundación que lleva su nombre. La entidad tendrá varios cometidos, producto de la voluntad expresada por el escritor en su testamento. Uno de ellos, y quizás el más esperado por los seguidores de su obra, es la publicación de Biografía para encontrarme, su último libro de poemas, aún inédito. "Son muy diversas las actividades que llevará a cabo la Fundación", explicó a Clarín su presidenta, la escritora Sylvia Lago. "Una es la que tiene que ver con el estudio de su obra, ordenamiento y fichaje de su archivo, la idea es que haya una biblioteca y un museo con todos los bienes que Mario tenía en su casa, aunque para esto vamos a tener que esperar ya que primero hay que hacer un inventario y, mientras dure el proceso de la sucesión, nadie podrá entrar a su apartamento". Según pudo saber este diario, la sucesión concluiría en unos tres meses aproximadamente."También nos ocuparemos de cuestiones que tienen que ver con literatura en nuestra lengua, atendiendo especialmente a autores uruguayos, con un afán especial en los jóvenes. Organizaremos concursos literarios, les daremos becas, posibilidades para publicar e investigar y para realizar estudios, cursos y talleres", dice Lago, quien fuera una de las buenas amigas de Benedetti. "La otra línea en la que trabajaremos, marcada expresamente por él en el testamento, será en el tema de los Derechos Humanos. El foco será apoyar a los familiares de desaparecidos en Uruguay y a las personas que trabajan en ese tema", puntualizó Lago. Por ahora la Fundación Mario Benedetti funcionará en la Asociación General de Autores del Uruguay (AGADU), hasta que termine la sucesión y pueda ponerse a la venta el apartamento en el que el poeta vivió sus últimas horas. "Mario dejó indicado eso en su testamento. Con el dinero que se obtenga de esa venta, más otra suma que él dejó especialmente, se comprará una casa que oficiará como sede". Benedetti pidió especialmente que la casa fuera en la Ciudad Vieja, donde él vivió durante algunos años. ¿Cómo se financiarán estas ideas que pronto comenzarán a cristalizarse? "Para empezar -dice Lago- Mario dejó destinado un dinero, pero luego se mantendrá, fundamentalmente, con los derechos de autor que recibirá la fundación, que es ahora la heredera de su obra".Con Lago, integrarán también la Fundación el cantautor Daniel Viglietti, el escritor Eduardo Galeano, el ex diputado socialista Guillermo Chifflet, el doctor Ricardo Elena y Ariel Silva, secretario personal de Benedetti por años, quien se encargará de la gerencia. Silva señaló que uno de los mayores logros del escritor uruguayo fue "tomar las cosas de la gente común y universalizarlas", en una "labor de traducción" que se vio reflejada en sus versos y su prosa. "A partir de ese montevideano común" -dijo- la literatura de Mario Benedetti "trascendió, primero cruzando a la Argentina y luego al resto del mundo".
Revista Ñ
18 sept 2009
San Cosme y San Damian

SAN COSME Y SAN DAMIAN
Un enjambre de estrellas para que no te pierdas
talísmanes contra toda clase de malesy un christmas de navidad para que sepamos dónde estás.
Desplegamos los mapas de todos los sueños
nos volvemos a encontraren un punto entre San Cosme y San Damián
Los lobos hacen jauría que es poesía de voracidad.
Y es tanfrágil la voz y es tan débil que soy como una urna de cristal que va quebrar
Como un verano que pasó, te empiezo a echar de menos
Como una cucharada de sal que se disuelve en zig-zag en el mar
Y es tan frágil la voz y es tan débil que soy como una urna de cristal que va quebrar
y es tan...
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